London’s Historic Pubs
Illustrator Maxwell Tilse Captures London’s oldest pubs in a series of cut-out pen and ink drawings.
Gracias por esas veces que me bromeabas de mis pestañas que miran hacia abajo, mientras que me sonreías y me abrazabas, créeme era fascinante, por esa primera vez que me tomaste la mano y no la soltaste durante el paseo, por esa vez que me diste tu sudadera para que no tuviera frío, por esa vez que me hiciste cambiar de asiento en el restaurante para que el frío no me diera directo en la espalda, por preocuparte por mí, por las veces que nos hacíamos drama, por la primera vez que nos besamos y mi corazón me dijo que ese había sido el primer beso real en mi vida, por esa vez que hablamos toda la noche mirando el techo, por las veces que me sonreíste, por las veces que me hiciste sufrir, por las veces que me besabas, por aquella peculiar vez que no había dormido en dos noches pero no me permitías descansar sin antes tenerte, por la noche que me dijiste “no me beses te enfermarás” que no me importó y a la noche siguiente ahí estabas curándome y cuidándome mientras que dormías en mis brazos, por las veces que sonreías por mis actos, por permitirme cuidarte, e incluso gracias amor por haberme partido el corazón tantas veces, pero sobre todo gracias por ya no haber vuelto.
Tú, tú gato, la sonrisa implacable que tienes contigo, los tres muy bien posicionados lunares que tienes en el pecho, tus labios rosas, tus clavículas marcadas, tus pasiones, tus posiciones, tus miedos, tus aventuras, tú amor, tus músculos, tus peleas, tus triunfos, tus derrotas, tus trofeos, tus fotos, tus ideales, tus viajes, tú, y yo, yo con el perro de mi vecina, yo con mi fea sonrisa un poco chusca, yo y el gran lunar en la parte posterior de mi brazo izquierdo, yo con mis labios resecos, yo con mi clavícula desviada, yo con mis pasatiempos, yo con mis malestares, yo con mis derrotas y mis pocos orgullos, yo con mi único trofeo, yo con mi flacidez, yo con mis locuras, yo con estas interminables ganas de que conviertas el polvo que en mí se postra en oro, por qué a pesar de no necesitarte, dejaría que fueras mi razón para ser la mejor versión de mi.
Quisiera poder escribir más a menudo, tener cerca e intacto, quisiera no haberte dejado ir aquella noche en la por detrás me abrazaste y notaste que no te correspondí, quisiera que hubieras notado lo molesta que estaba y te hubieras quedado un poco más, que notaras la necesidad que tenía de ti, quisiera que recordaras lo llena de orgullo y amor que tengo en el alma, quisiera que fuera al revés y que esta vez el amor hubiera ganado en mi.
Te hace sentir en las nubes, te hace volar, te hace sentir en un castillo irrompible con su protección, te hace sentir en un trono, te hace sentir segura, te hace sentir como sí no existiera mejor lugar que sus brazos, y te hace sentir la peor persona del mundo, como si todo lo que ofreces no importara o no valiera nada, todo el esfuerzo, todo el tiempo compartido fue en vano, ya que nunca supo si tu eras lo que querías, todo iba bien y de repente ¡bom! ya ni siquiera había algo. Como cuando te compran un globo de Elio, y por error o por cosa del destino se te escapara de las manos, y te quedas con eso, con una ligera culpa de las más puras, por que uno sabe que el Elio flota y en cualquier momento sabrías que podría pasar, que se podría escapar sin ni siquiera poder hacer nada, ¿saltar? ¿Intentar detenerlo? ¿Por qué? Sí su vida es eso, flotar ¿y adivina que? Sí, y tu estas con los pies en la tierra.